
Y soy el peor enemigo que podria nacer,
y dudo de mi existir,
dudo de pertenecer,
dudo de llorar sobre el cristal,
e imploro el silencio por la ausencia
para no ahogarme en gritos sordos...
Extraño y amo,
y condenado me siento en soledad,
aun cuando recuerdo tus labios,
aun cuando tu aroma me arrebata la muerte.
Sigó consolando una foto,
mientras añoro por no despertar...

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